ABUELO MANUEL

En horas desesperadas,
en horas de dolor,
tu recuerdo cobra fuerza,
tu imagen de hombre sacrificado,
trabajador e idealista,
enamorado del amor, igual que yo,
constructor de casas y de sueños,
comunista por esencia,
perseguido por el traidor Videla,
cuánta inquietud en la familia
cuando debiste ocultarte,
cuando nadie sabía si estabas vivo,
cuando nadie sabía si la garra inmunda
había invadido tu transitorio nido.
Abuelo Manuel,
en mi memoria estás igual que ayer,
mi madre te amaba, yo también,
me enseñaste acerca de la justicia,
acerca de la sufrida vida del trabajador,
que era necesario hacer cambios,
luchar en contra de las malditas brechas,
que no era admisible tanta desigualdad,
que el egoísmo y el materialismo no hacen bien,
que los gobiernos de derecha
sólo protegen los intereses del poderoso,
que la verdadera democracia
la hacen los políticos de noble espíritu,
cuánta verdad abuelo.
Abuelo Manuel,
ahora quisiera preguntarte,
por qué un hombre bueno, tierno y cariñoso
se transforma en fiera alimaña,
cómo se supera el dolor por la traición,
cómo se sana un corazón destrozado
por tanto maltrato y descalificación,
dime abuelo cómo olvidar que di amor,
y a cambio recibí golpe y desolación,
cómo se hace para volver a creer y soñar,
para levantarse y continuar,
dímelo abuelo porque esa lección
imprescindible no alcanzamos a repasar.












argivo dijo
Me encanta la mezcla de memoración del abuelo verraco, político y militante de izquierda, bueno, al que evocas, para responderte por el amor para el cual no hubo respuestas gratas, sino desdén, ofensas...Grato leerte. Argivo
1 Noviembre 2011 | 04:35 AM